No soy muy aficionado al género de terror porque, la verdad,
no suele darme mucho miedo. Sin embargo, cuando escuché a Fernando Iwasaki leyendo alguno
de los relatos breves de Ajuar funerario
sí que sentí ese estremecimiento que (dicen) debe provocar una buena narración
del género. Aunque también me reí mucho.
Lo que he intentado aquí es imitar el espíritu de esta obra
y, posiblemente, no lo haya logrado. Espero que, ya que no conseguiré que os
estremezcáis del todo, me concedáis al menos una sonrisa de agradecimiento por
la intención.
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